jueves, 4 de noviembre de 2010

A veces no solo basta con pedir perdón

P or ahi escuche alguan vez, que cuando uno clavas en la pared y despues quitas los clavos siguen quedando los hoyos, como con las personas, a veces les puedes hacer daño y despues pedir perdon. Pero lo hoyos siguen ahi para recordarte el daño hecho y para venir al recuerdo, cada vez que sea posible y necesario. Me pregunto, si las personas a diferencia de la madera podemos borras esas marcas con el tiempo y perdonar de verdan para seguir amando, o si simplemente guardamos esos recuerdos como dardos que puedan ser usados en perjuicio de nuestros enemigos potenciales, a los que alguna vez amamos y respetamos. Se puede simplemente olvidar y perdonar o el perdon es solo una ilusion de plenitud. Una isla en la tormenta, si cuando se trata de amar o de querer a alguien el amor se puede medir an cuanto al perdon, si se puede saciar la desconfianza con cariño. Lo que me conduce a pensar como el titulo de esta nota, si es que a veces basta con pedir perdon......................

Muchas misas para morir en paz

La vida es un compendio de momentos que que tienen una duracion aproximada de cinco minutos, es en ese pequeño instante donde se vive realmente. No es que el resto de los momentos sean poco relevantes, es más bien que estos momentos al ser mas breves y fugases, son más especiales. Aun cuando puedan ser cuestionables y muchas veces culposos.

Lo ineludible

Lo ineludible de la vida es que para bien o mal, uno como tal es la adición o suma de todas aquella persona que fueron y serán importantes en nuestra vida. Como tal, no se puede rehuir de dicha condición, podemos decir con franqueza que somos la construcción hecha por lo momentos y las personas de nuestras vidas.
Esto que parece tan simple, a la vez es muy complejo ya que al enfrentarnos a hecho de conocer a alguien , por primera vez o en tiempo de una relación, estamos irremediablemente enfrentados a esta condición, ya que como personas somos un paquete o compendios de cosas, a las que no se puede renunciar por nada ni nadie. No por que nos se quiera o se pueda aspirar a esto, sino por el simple hecho de que uno no puede cambiar las experiencias que tocaron a su puerta en algún momento de su vida...

Lo demás queda a la refección y criterio de cada uno.

martes, 12 de octubre de 2010

El viajero

Me he de encaminar sobre campos de sueños desperdigados en caminos intrascendentes de desolación marginal,
Y he pasado frente a torres de hierro frío asoleadas y obligadas a estar quietas de soledad,
Por cadenas de mármol que las anclan a este mundo,
He vendido mi desesperación al mejor postor que compra almas y chatarra,
Para negociar con el diablo su salvación,
Sin embargo, he sorteado todos estos escollos sólo para hallarme frente a ti,
Pararme enhiesto y exhibirte mis heridas a la cara,
Todas aquellas grietas y fisuras que han sumado en mis hombros el conocimiento del dolor de muchas gentes,
Que caminan por este mismo valle sin mirar a otros y su dolor,
Aquellos que no tienen ojos ni siquiera para el propio,
Por que se los han escarbado cuervos negros de alas rojas,
Hijos del egoísmo de todo este mundo,
Y con los cuales intercambian hasta su propia sangre,
Para comprar pedazos de milagros,
Odio a todos estos;
A quienes cubren sus heridas con la melaza de la autocompasión,
A quienes suplican atención de sus dolores comunes,
Quienes sopesan su propia alegría a la medida de los demás,
Para definir el tamaño de la suya y que se hace mayor con el infortunio,
Y amargan con hieles acumuladas las esperanzas de otros.

Campos de ira

Estoy parado en el centro de un mundo ubicado al costado de una habitación de amplias paredes,
Desde cuyas cornisas penden la desesperación y el desenfreno,
Hay paredes donde se han colgados pedazos de alegría tenue y mezquina con clavos de madera podrida,
Se escuchan melodías de músicos sordos e infelices que quiebran el aire próximo con los truenos de su decepción,
Sacados de metales tibios y sin sabores de bocas secas y amargas.
En sombríos pisos me he dispuesto a enfrentar el duelo,
Por las palomas que mueren en el aire,
Consumido su vuelo por el calentamiento de mí sangre,
Que incendió el viento que las sostenía,
Cuando pretendía entrar en combate.

El encuentro

El sudor es hilo de plata que se dibuja en mis manos secas,
En mi espalda las tuyas se apoyan y se anclan a mi piel como ganchos de carne,
Mientras mis manos en la oscuridad hacen la magia de conocer lo que enfrentan,
En calientes rincones me esperan los abrazos jugosos y desesperados.
Cuando se rompe la distancia de mi cadera y la tuya,
Me dispongo en artes religiosas de esmero devoto,
Al encuentro de cuerpo de laguna,
Donde me sumerjo en pantanos de miel y algas,
Cuando tus caderas y tu mismo sexo,
Son un caldo de aguas y junquillos de seda,
Dictado su movimiento por una tormenta de cabellos y gemidos,
Obligando a cobijarme al amparo de tus pechos que amenazan con desprenderse,
Por el descomunal movimiento que precede al caos,
Caos, que a su vez precede al tiempo de la extenuación.

jueves, 23 de septiembre de 2010

El trato

Quiero que hagamos un trato entre tus besos y los míos,
Conciliemos tus abrazos en pactos de días cálidos y felices,
Te propongo el incierto del destino juntos sin más certezas que la premura necesaria
Quiero encaminarme en tu sombra y que tu camines por la mía,
Clavarme en tu oreja y perforarte con mi lengua,
Hagamos un trato de silencios conformes al espacio de nuestro propio mundo,
Al amparo de tus besos en sosiegos dormidos de amores en silencio y alientos consumidos en maderas acalladas a la fuerza.

De la espera

Si me vieras ahora comprenderías la complejidad mínima y tenue de la distancia,
Que se muestra inconsolable a las marcas que me dejaste,
Se suman odios y rechazos al abrazo sombrío de la soledad autoinmune de la horas y desanparo,
Dada la incurabilidad que pone tantos kilómetros entre ser,
Me desgasto en mi ser y al fin me desparramo en mis ganas locas de tu encuentro,
Pues la ansiedad me come la gracia del vendito abrazo,
Ángel terrenal quisiera desterrarte a la condición de ser divino pues mis necesidades claman la intersección de mis esperanzas impropias y poco piadosas,
Desterrarte de la espera a la propia racionalidad implícita de esta que es una noche en días cortados,
Quisiera tener más alternativas espera en esferas rotas por el tiempo que pasa lento e inclemente,
Porque me siento cayendo mil veces por el cuello de un reloj de piedra con arnas de bronces mudos.

Solo en la noche

De nuestros recuerdos he encontrado las voces que me traen tu olor de cama y noche,
De estas voces he preparado también los momentos más fantasiosos del mundo,
Donde he colgado columpios al techo sobre la cama y anclado grillos de hierro a la madera,
He impregnado tu olor en papeles de piedra y pizarra con los arañazos furtivos de noches largas de retozos incompletos por el día que asoma ligero e indeseable.

Almizcle

Hoy te sentí a mi lado tan cerca como el conocernos había permitido,
Tanto que podía saborear tus cabellos que me rozaba el hombro,
Te adquirí desde mis oídos a mi nariz que se cerro y seco mi garganta,
Tu olor hembra se me había ocultado en tu perfume impropio y poco grato,
Me pregunto qué favor puede conceder en ti el perfume, como a una flor que ya lo posee orgullosa,
Si el aporte de este es solo para sí mismo, ya que no depara para ti en absoluto beneficio,
Tal vez, te quieras menos bella y así lo usas como repelente de amantes suicidas,
Que caen en picada a la sombra de tu andar tranquilo,
Pude por la cercanía asomarme a tu boca cristalina,
Y casi beber las gotitas de saliva que me alcanzaban los labios en momentos que el poco espacio se asía insoportable y la cercanía absoluta.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Y no se puede

Me quiero cansar de verte, de oírte, de hablarte, de saberte ahí,

Cansarme de las ganas que te tengo,

Cansarme de tu boca y quererla tanto,

Cansarme de tu sexo y extrañarlo tanto,

Cansarme de tu cuerpo y vivir de el,

Cansarme del tiempo entre que dices si y la demora hasta llegar a donde quieren mis manos,

Y no se puede,

Se pueden otras cosas,

Se puede dejar de hablar, de escuchar, de oler,

Pero no de sentirte,

Y nunca cansarme de ti.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Tactica y estrategia, Benedetti

eres grande Benedetti........ de un humilde admirador



Piadosas Intensiones

Podría empezar diciendo que eres bella y llena estas de gracia,
Podría felicitar a tus padres por haberte concebido en tan sublime forma,
De paso agradecer a Dios por quien ahora me beneficia y gasta el deseo,
Podría encontrar un adjetivo que calificara tu belleza y usarlo a mi favor,
Convencerte y retribuirme de mis halagos en tu cuerpo,
Incluso podría respirar, hablar, mirar como un caballero y pretender serlo,
Justamente hablarte de esa forma galante y correcta,
Disfrazar mis intensiones para parecer honrado,
Quizá, hablarte un poco de poesía, de arte, de cine, de teatro y de lo ingenioso que puedo ser,
Establecerme como entretenido y hasta elegante,
Recurrir a caricias tiernas, sutiles, que rocen lo amistoso, lo privado,
Y poco a poco ir atrayéndote, cautivándote, haciéndote sentir bien, segura, hermosa, incomparable, única, solo para obtener tus favores,

Más, no es eso lo que quiero y aspiro,
Por ejemplo; cuando te miro te estoy desnudando,
Y lo reconozco,
Cuando crees que te escucho atentamente, me imagino desanclando cada uno de tus botones, tus sierres y la vergüenza,
Cuando te acaricio en realidad quisiera ver la expresión de tu cara al meter mis manos entre tus piernas,
Por que quisiera morderte, arañarte y las cosas que vienen con la desnudes,
De un zarpazo borrar la distancia entre tu cadera y la mía,
Sacudirme y saciarme las ganas en tu carne, en tu sexo,
Hacer ocupación sin resistencia de tus dotes de hembra y danzar al son de tus gemidos,
Inmiscuirme sin autorización verbal a tus muslos, tus caderas y morderte el cuello,
Declararme ocupante y huésped dictador de tus pechos,
Subirme a tu pelo, comerme tu boca y servirme de tus labios para el placer,
Beberme tu aliento hasta tu cansancio, hasta mi propio hastío,
Hasta se me acabe cuerpo y como veras mis intenciones finalmente siempre han sido, no menos honestas, ni menos piadosas.

De un no se cuando

Esta noche de este lugar,
Esta noche de este tiempo,
De este espacio de límites difusos,
Esta que nos es una noche silenciosa,
Y que hace decenios que no traen paz y descanso pleno consigo la oscuridad,
Se escucha hasta muy remoto,
Quizá demasiado lejos,
Y no se sabe hasta o de donde llegan estos ruidos,
De esta intrusa e irrespetuosa noche,
Muda de sentido y significado elocuente,
Que ha desterrado ángeles, poetas y ninfas,
Que ha transado con el amor de las mujeres de risa tramposa y de placer en renta,
Que auspiciado campañas de odio y propiciado la locura,
Es difícil pensar que podría cobijarse la ternura en noches como estas
Noche sorda, noche muda, noche siega,
Se puede en ti buscar alivio al deseo de los amantes marchitos de flojedad,
Dar consuelo a la amargura de no sentir, ser o estar,
De no saciar las ganas,
De nunca encontrarse a Dios de frente y preguntar,
Y esta aun más lejos alcanzar el esquivo sueño,
De la nostalgia de las noches que ya se fueron.

De tu forma de andar

Me gusta verte caminar de espaldas a mí,
Pensar que sabes que te observo,
Tratando de anteponer tu rostro al sensual movimiento de tus caderas mujer,
Imaginar que aceptas tal imprudencia y hasta la compartes
Destino horas llenas ha inventar técnicas para privarte de reparos,
Determino argumentos invencibles para el remplazo de tus objeciones por tu simple desnudes y la disposición mis ganas,
Emprendo una campaña imaginaria gran escala para tener total cooperación a mis expectativas poco piadosas y menos inocentes,
Me gusta verte caminar de frente,
Y pensar que quizá adivinas mis intensiones,
Imaginar que compartes mis deseos y te rondan las mismas ganas,
Porque me quiero meter en tu carne, en tus pantalones, en tu alma.