Si me vieras ahora comprenderías la complejidad mínima y tenue de la distancia,
Que se muestra inconsolable a las marcas que me dejaste,
Se suman odios y rechazos al abrazo sombrío de la soledad autoinmune de la horas y desanparo,
Dada la incurabilidad que pone tantos kilómetros entre ser,
Me desgasto en mi ser y al fin me desparramo en mis ganas locas de tu encuentro,
Pues la ansiedad me come la gracia del vendito abrazo,
Ángel terrenal quisiera desterrarte a la condición de ser divino pues mis necesidades claman la intersección de mis esperanzas impropias y poco piadosas,
Desterrarte de la espera a la propia racionalidad implícita de esta que es una noche en días cortados,
Quisiera tener más alternativas espera en esferas rotas por el tiempo que pasa lento e inclemente,
Porque me siento cayendo mil veces por el cuello de un reloj de piedra con arnas de bronces mudos.
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