jueves, 23 de septiembre de 2010

Almizcle

Hoy te sentí a mi lado tan cerca como el conocernos había permitido,
Tanto que podía saborear tus cabellos que me rozaba el hombro,
Te adquirí desde mis oídos a mi nariz que se cerro y seco mi garganta,
Tu olor hembra se me había ocultado en tu perfume impropio y poco grato,
Me pregunto qué favor puede conceder en ti el perfume, como a una flor que ya lo posee orgullosa,
Si el aporte de este es solo para sí mismo, ya que no depara para ti en absoluto beneficio,
Tal vez, te quieras menos bella y así lo usas como repelente de amantes suicidas,
Que caen en picada a la sombra de tu andar tranquilo,
Pude por la cercanía asomarme a tu boca cristalina,
Y casi beber las gotitas de saliva que me alcanzaban los labios en momentos que el poco espacio se asía insoportable y la cercanía absoluta.

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